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24.10.11

Cielo y Tierra en medio del cuerpo

La energía que circula por el cuerpo (el chi) es una mezcla de la energía del Cielo y de energía de la Tierra. El desequilibrio entre estas dos dentro de nuestro cuerpo es la señal mas macro de desarmonía.

La energía de la Tierra es de naturaleza yin: fría, tranquila, racional. Entra por los pies, por el punto 1 del meridiano de riñón y por el perineo, punto de unión de los meridianos vaso gobernador y vaso concepción. Nutre los meridianos yin del cuerpo: riñón, hígado, bazo, pulmón, corazón y pericardio.

La energía del Cielo es de naturaleza yang: caliente, impulsiva, emocional. Entra por la coronilla, punto 20 de meridiano de vaso gobernador y por las manos (triple recalentador 5). Nutre los meridianos yang del cuerpo: vejiga, vesícula, estomago, intestinos y triple recalentador.

Estas dos energías de reúnen en el dantien inferior, ubicado 4 dedos debajo del ombligo hacia dentro del cuerpo, es un espacio donde se almacena la energía del cuerpo.

En la época en la que vivimos, las personas nos encontramos muy en contacto con la energía del Cielo que además potenciamos a través del estrés, las emociones en exceso, la mala alimentación, los pensamientos e imágenes mentales, etc. Perdemos fácilmente la conexión con la Tierra al predominar la actividad mental, llevándonos a vivir sin los pies en la tierra. Esto repercute directamente en la forma y la cantidad de energía que ingresa al cuerpo.

Es la forma mas común de desarmonía en la que nos encontramos habitualmente todos los seres humanos: exceso de yang, deficiencia de yin.

Exceso de yang: irritabilidad, impulsividad, impaciencia, sobre-excitación fluctuante, ansiedad, pensamiento excesivo, no encontrar solución a nada, estrés, exceso de juicio, todo es blanco o negro, temeridad, fascinación por el riesgo, goce con el desafío. Constantes planes a futuro con poca concreción, necesidad de escapar al spa de tus sueños. Problemas cardiacos, hipertensión, colon irritable, úlceras, dolor de cabeza, insomnio, constipación, falta de deseo sexual, entre otros.

Deficiencia de yin: cansancio, quejas, frustración, defensas bajas, desgano, pesimismo, baja autoestima, ciclotimia. Deficiencia en el sistema inmunitario, viruses, problemas en la piel, frío en el cuerpo, anemia, entre otros.

La observación de este desequilibrio es el primer paso hacia la armonía del cuerpo y la mente. Para poder mejorar nuestra salud y calidad de vida lo que debemos hacer es reconocer primero el estado en el que estamos. No buscamos el equilibrio constante, buscamos el reconocimiento del desequilibrio y como consecuencia el trabajo sobre éste.

Tengamos en cuenta que todos, absolutamente todos los seres humanos, estamos en desequilibrio la mayor parte del tiempo, puesto que así funciona la circulación energética: cambiando constantemente de una polaridad (yin) a la otra (yang) para que exista el movimiento y el cambio.

El problema surge cuando nos quedamos apegados a una de estas polaridades, de manera consciente o no, a través de nuestras actitudes, forma de vida, costumbres y actos inconscientes.

Si logramos darnos cuenta que la cabeza está a punto de explotar, bueno, eso es un exceso de energía yang y podemos trabajar sobre él de dos maneras:

Liberando energía yang: realizando algunas exhalaciones por la boca, a través de movimientos de chi kung que liberen energía del corazón como “empujar”, dejando de lado los pensamientos a través de la meditación. Cuando hay mucha energía yang se puede realizar algún deporte en que se quemen muchas calorías, pero siempre teniendo en cuenta que después será necesario restaurar esta energía e incorporar energía yin.

Tonificando e incorporando energía yin: caminando sobre todo descalzo con la atención en los pies, a través de la respiración abdominal, tomando mucha agua, masajeando los riñones, meditando, practicando movimientos de chi kung que nutran el yin como “remar la barca”, descansando, comiendo sano, trabajando en el jardín con las manos en la tierra o en el agua.

No hace falta ser un erudito en la medicina china para comprender estos conceptos básicos y observarlos en uno mismo. El equilibrio entre Cielo y Tierra dentro del cuerpo es la base de la armonía del ser humano y prestando atención a estas consideraciones ya estaremos dando un gran paso para mejorar nuestra salud física, mental y emocional.