BUSCAR EN TAI CHI DEL PARQUE

14.2.11

Simple. Simple. Simple.

Un sola pincelada. Simple.


Lo más simple es lo más fácil de hacer, y aun, lo más difícil. Lo simple no existiría sin lo difícil, por ello cada cosa, cada situación, es simple y difícil a la vez.

Cuando hacemos algo difícil, si no lo logramos, siempre tenemos la excusa de que era difícil. Era complejo de realizar o exigía demasiado de uno. Tantos factores intervienen… horarios, rutinas, concentración, disponibilidad, memoria, adaptación, hijos, parejas, padres, trabajo, escuela, el vecino… la resistencia misma a hacerlo.

Cuando hacemos algo fácil, no hay excusas posibles. Si fallamos nos encontramos con la plenitud de uno mismo: fracaso, frustración, indisciplina, negligencia, vagancia, inconstancia, dejadez… la desnudez completa del ser.

¿Qué es lo más simple de hacer? Nada. Hacer nada.

Hacer nada durante cinco minutos al día. Eso es, sentarse (puede ser de parado también), no moverse y solo hacer eso que no podemos dejar de hacer: respirar. Simple y bien difícil.

Aquello que sabes hacer, simplemente hazlo. Nos esperes a completar la forma del tai chi, practica la parte que sabes, el movimiento que conoces. Aquel movimiento de chi kung o de yoga que repites cada clase y te sabes bien de memoria, hazlo, un montón de veces. Es ese el que te va a ayudar, el que va a limpiar tu energía.

¿Qué es lo más simple de hacer? Practicar eso que aprendes. Si sabes que tienes una herramienta para estar mejor, ¿por qué no la usas? No esperes una señal, hazlo ahora.

¿Podemos comprometernos con lo simple? Es nuestra mente la que demanda complejidad, dificultad. Es la forma que tiene la mente de dilatar el encuentro. Ese encuentro con uno mismo que la deja desnuda. Es la constante forma de fracasar en una búsqueda en la que no se encuentra nada.

La mente nos dice todo el tiempo que uno solo no puede. Que es necesario pedir ayuda, abandonar, buscar excusas, apoyos, dificultades. Es más, nos pide que no se note. Oculta eso que no logras, tapa aquello que no te sale.

En esa búsqueda externa también hay fracaso y frustración. No hay respuestas. Todas esas sensaciones a las que tenemos miedo de enfrentarnos - fracaso, frustración, indisciplina, negligencia, vagancia, inconstancia, dejadez – ya están allí, solo que no estás dejando que se noten, que salgan a la luz.

Pero te cuento una cosa: uno solo SI puede. Hay un camino, hay herramientas y una certeza: cada uno de nosotros tiene la fortaleza necesaria, la potencialidad plena para hacer absolutamente todo. Todo!

Confía en lo que sabes, en aquello que aprendes, no le prestes atención a tu mente cuestionadora. Usa tus herramientas, cada día, cada momento. Deja todo de lado y practica.

Quédate con lo simple. Hazlo. Lógralo.